
El Estrecho de Gibraltar constituye una zona de gran interés estratégico por su posición geográfica entre Europa y África y como cruce de las vías entre el Atlántico y el Mediterráneo, siendo considerado como un paso crucial para la navegación marítima.
Marruecos y España, países ribereños del Estrecho, a fin de consolidar sus lazos de cooperación y hacer del Mediterráneo Occidental un centro neurálgico de intercambios entre Europa y África, decidieron iniciar el estudio de un enlace fijo a través de ese brazo de mar. Este túnel constituirá, un eslabón esencial de la red de transporte euromediterránea.
Se trata de un proyecto ciertamente ambicioso, de gran importancia para el desarrollo económico y social de los países de la región, y que ofrece una oportunidad de crecimiento integrado para toda la zona, como plataforma logística dada su dimensión internacional. Los flujos de intercambios de personas, mercancías y servicios producirán una aceleración cualitativa, que se traducirá en una nueva ordenación del territorio y en la ampliación de las redes de transporte a ambos lados del Estrecho.
Los países de la región, en una visión de prospectiva, tras la puesta en servicio de las nuevas infraestructuras de transporte, podrán alcanzar una posición central para esta zona del Mediterráneo Occidental.